Xavier Gafarot: "Echo de menos que haya más espacio para la cultura en los medios"

Xavi Gafarot (Barcelona, ​​1966) acaba de recibir el premio Memorial Pere Rodeja, que otorga cada año el gremio de libreros y galardona un librero y un profesional del ámbito de la comunicación por su promoción de la lectura. Quedamos con Xavi en la Librería Laie - saluda a varias personas en el camino corto que hay entre la entrada y la terraza de la cafetería - el día antes de que reciba esta condecoración en Girona. Hablamos con él de esto y de su trabajo en el Grupo 62 al frente del equipo de comunicación, trabajo invisible pero imprescindible en cualquier editorial en los tiempos que corren.


Quería empezar por el premio Pere Rodeja. ¿Qué valor tiene para ti recibir este reconocimiento después de tantos años dedicados a la profesión?


Por un lado te diría que es una grata sorpresa, en el sentido de que muchas veces el trabajo que se desarrolla desde un departamento de comunicación queda entre bastidores, entre bambalinas. Es un trabajo que con el tiempo se ha convertido ya imprescindible (no sólo en el ámbito editorial sino en muchos otros), pero la mayoría de veces los equipos de comunicación no damos la cara, nuestro trabajo es muy discreto. Es una grata sorpresa y estoy muy contento por este reconocimiento.


Es la primera vez que recibe el galardón alguien del ámbito de los gabinetes de prensa y no del periodismo en medios de comunicación.


Es lo que te iba a decir; entiendo que a un premio hay que ponerle un nombre y un apellido cada año, pero tampoco me lo querría apropiar, o hacérmelo mío al 100%. Por dos aspectos: primero, porque viendo el historial del premio, y viendo que es la primera vez que lo dan a alguien que trabaja en comunicación, creo que se quiere distinguir un oficio o un trabajo. Va más allá de mi persona, creo que es un reconocimiento a todos los compañeros de otras editoriales que hacen este trabajo. Y en segundo lugar, y a nivel más personal, debo puntualizar que muchas de las cosas que se hacen desde un departamento de comunicación que yo lidero tienen mucha gente detrás. No es un "Juan Palomo", y hay que contar con todos los compañeros de trabajo.


¿Cuál es exactamente el trabajo del jefe de comunicación de una editorial?


Soy lo suficientemente mayor como para llevar muchos años en este trabajo pero no lo bastante como para saber qué pasaba muchos años atrás. Sí que es verdad que cuando empecé a trabajar en áreas de comunicación editorial ya hacía años que tenía experiencia como periodista en el otro lado, y tenía contacto con otros compañeros que hacían este trabajo. Pero los últimos años ha ganado más fuerza, importancia y presencia dentro de los organigramas de las editoriales. Parte de la gracia o el mérito de esta tarea es que se note el trabajo que haces pero no que lo estás haciendo. Hay un equilibrio sutil. Y también hay que tener en cuenta que nuestro trabajo no es sólo hablar con los medios.


¿Qué más hacéis?


Hablar con los medios es una línea del departamento, pero hay muchas otras líneas de acción. Damos servicio a los medios, pero también servimos a los autores que escriben, a los editores que editan, al departamento comercial, a los lectores (gracias a las nuevas tecnologías) y al librero. El premio Pere Rodeja nace en memoria de un librero, y es uno de los ámbitos en los que más trabajamos: organizamos una agenda de presentaciones, certámenes, ferias, firmas y mesas redondas... Montamos todo esto altededor del territorio y nos vemos con libreros de todas partes constantemente, y hay muchos interlocutores en muchos lugares diferentes. Esta telaraña de acciones ayuda a difundir el libro y el autor. Y todo desde una discreción pragmática.


¿Con tantos frentes abiertos hay que tener una idea muy clara de qué se quiere transmitir?


Hay que tener visión integral e ir apagando fuegos. Hay que tener una estrategia global y una idea de lo que quieres transmitir, y hay que saber que cada autor publica en un sello, que el sello está en un grupo (Proa está dentro de Grup 62) y por lo tanto cada libro es un caso. Cuando sumas todos estos trabajos de diferentes libros, hay que trabajar una imagen global de lo que es el sello o lo que es el grupo. Nosotros tocamos muchas teclas, podemos tener una línea de actualidad con libros de tema político, social o económico; libros de narrativa o proyectos culturales para mantener vivo un catálogo, una tradición, unos autores indiscutibles... Hay que transmitir una idea global trabajando con mucho cuidado cada caso individual.

Tú has estado en los dos sitios, en los medios y en las editoriales. ¿Cómo es el vínculo?


Afortunadamente, y no sólo en el mundo del libro, el plantel de periodistas culturales catalanes es de primer nivel. Gente con mucho conocimiento y mucha experiencia que son interlocutores muy válidos y muy preparados para hacer el trabajo que están haciendo. Su hándicap, como en cualquier oficio, es el exceso de oferta y poca gente para gestionar todo este trabajo. Los periodistas culturales tienen una avalancha de posibilidades, de novedades y de propuestas literarias de todos los tipos inalcanzable. Absolutamente inalcanzable. Y ya hacen bastante haciendo una buena elección de lo que puede ser más interesante para sus oyentes, lectores o televidentes. Ahora, con las redes sociales, tenemos un espacio que sirve de vía para encontrar lo que buscas. No es que en las redes tú lo encuentres aunque sea fácil, sino que son una buena vía para buscarlo, y la gente puede exponer lo que hace. Y quién está interesado y sabe buscarlo, llega. En este sentido, hay diálogo entre editoriales y lectores, pero con mucha oferta y pocos medios y poca gente para poder filtrarla habiéndola probado y digerido.


¿Crees que editoriales y medios remáis en la misma dirección? ¿O tenéis intereses contrapuestos?


Cada uno tiene sus propios intereses. El objetivo de una editorial es difundir su trabajo y lo hace a través de herramientas diversas, y una de estas herramientas son los medios de comunicación. Pero tú intentarás siempre que tu catálogo tenga una difusión y te permita llegar al máximo de personas posibles. Los medios hablarán de los libros que sean más atractivos para su público. Esto es evidente. Esto es muy claro en las publicaciones especializadas, pero son cosas que también pasan en los medios generalistas, porque todos tienen unos públicos objetivos.


¿Crees que la literatura ocupa el espacio que merece en los medios?


No. No, y no lo digo por una cuestión de intereses gremiales, simplemente yo como consumidor de cultura veo carencias en algunos medios en el espacio que se dedica a la información cultural. Echo de menos espacios más largos, más concretos y analíticos, que informen con más variedad. Vivimos en un momento en que los medios deben seleccionar, pero muchas veces en estas selecciones quedan descartados algunos libros (o músicas, u obras teatrales, o exposiciones) que son interesantes tanto por el público como por el periodista como por el jefe de sección de cultura, pero no tienen espacio en el medio. La novedad marca mucho la pauta, y muchas veces quedan invisibilizadas buenas propuestas culturales por un tema que se podría resolver si se dedicara más espacio a la cultura. Echo de menos que haya más espacios, evidentemente. Sí. Como usuario, como consumidor y como profesional.

Otro tema es el de la promoción de la lectura. Hay quien se dedica a seducir a su público objetivo y hay quien intenta ampliar el abanico. ¿Cuál crees que es la fórmula?


Como en muchas otras cosas que estamos hablando ahora aquí, creo que hay un equilibrio entre ambas opciones. Creo que lo más adecuado es intentar buscar el equilibrio y repartir los esfuerzos. Por un lado, a quien ya tiene afición por la lectura hay que seducirlo e informarle de novedades que se ajustan a sus gustos. Aquí, el librero juega un papel muy importante, y debería funcionar un poco como una farmacia de guardia o un médico de cabecera. "Oiga, quiero leer un libro, ¿qué me recomienda? Hasta ahora he leído novela histórica y policíaca ".


Pero en un momento en el que se venden los libros en grandes cadenas e incluso en los supermercados parece que esta posibilidad cada vez se aleja más a pesar de las ofertas que hay.


Quizás sí, pero el caso es que se pueden trabajar las dos cosas. Puedes intentar que un determinado público vaya al librero y le "utilice", en el mejor sentido de la palabra. También puedes hacer que una persona sin costumbre de ir a la librería se lo encuentre en otro espacio. Y quizás le atrae el libro por el título, la portada, el texto de la contra, la faja que rodea el libro... O quizás ha visto pósters, o algún tipo de publicidad. Hay que combinar las dos cosas. Al público lector se le debe ofrecer un amplio abanico de posibilidades e informarle constantemente de estas posibilidades. Ejemplo: si te ha gustado un autor determinado, esta persona debe saber si este escritor vuelve a publicar, y por lo tanto, tiene una apuesta segura. Le gusta y va. Asimismo, hay que buscar mecanismos para incorporar a la lectura a personas que tienen poca afición, o ninguna, a leer. Y buscar las maneras de convencer que es una opción de conocimiento, entretenimiento, formación e información muy valiosa.


Por último, te pido que elijas una palabra.


Seguridad. Y te diré por qué: yo doy una vez al año clases en un posgrado de edición explicando los temas de comunicación a los alumnos. Siempre comienzo explicando cómo definiríamos un departamento de comunicación, y les cuento que es como un puente. Un puente que acerca un libro o un autor en la prensa, los libreros, los lectores... Pero con este trabajo que estás haciendo también haces de puente entre los medios y el autor. O entre el departamento comercial y el autor. Es un puente con muchos tentáculos. Cuando tú atraviesas un puente puedes pedir muchas cosas. Que sea ancho, que sea cómodo, que sea rápido, que sea de diseño, que tenga buenas vistas, que sea agradable... Y en la medida en que tú estás haciendo de puente, puedes intentar hacer todas estas funciones. Pero sobre todo, hay algo que tú le pides a un puente, vayas donde vayas, sea a bici o a pie, o en coche. No caer. A un puente, le pides que no se caiga, y por tanto, le pides seguridad. Creo que esto es lo que tiene que hacer un departamento de prensa de una editorial. Hay que transmitir seguridad a todo el mundo, tus interlocutores (lector, periodista, librero, autor...) deben saber que las gestiones que se están haciendo son sólidas, que puede estar tranquilo y que el puente no se derrumbará.

Texto: Oriol Soler

Fotografías: Albert Gomis

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