Ngũgĩ wa Thiong'o: "El monolingüismo impuesto es el dióxido de carbono de las culturas"

Este texto es una transcripción de la rueda de prensa que el escritor Ngugi Wa Thiong'o realizó en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona un lunes de mayo, donde una treintena de periodistas pudieron hacer preguntas a uno de los referentes culturales sobre la literatura que trata la descolonización de los países africanos y su rotura con sus invasores occidentales. Thiong'o es uno de los eternos candidatos al Premio Nobel de Literatura, y su precisión académica sobre las dominaciones de poder entre lenguas es la arteria principal de sus explicaciones, impregnadas de las experiencias adquiridas en países muy lejos de su Kenia natal. A partir de su libro Descolonizar la mente, el escritor decidió que abandonaría el inglés como lengua vehicular en su literatura y comenzó a escribir en gikuyu, su lengua materna. Viste con pantalones marrones, una camiseta de mangas muy anchas que le llegan hasta medio antebrazo y unas bambas modernas de color negro con una cámara de aire. Responde con pausa, precisando detalles y mirando fijamente al periodista que le ha hecho la pregunta.

¿Cuáles son los temas que le gustaría tratar hoy con nosotros?

La temática que quiero tratar durante la conferencia es esta idea de desplazar el centro, que es el título de este libro que, si no me equivoco, está traducido tanto al catalán como al castellano. Tratar sobre todo el equilibrio de poderes que se da entre las lenguas. Las lenguas pueden ser clasificadas en dos categorías: las que marginan y las que son marginadas, este segundo grupo de lenguas no tienen por qué ser marginales, lo son porque alguien las ha empujado a los márgenes, es decir, ha habido un poder implícito sobre ellas. Una lengua que margina en una situación concreta puede llegar a ser la marginada si esta situación cambia.

Utiliza su lengua materna y decidió abandonar el inglés, el idioma en el que había escrito hasta ahora. ¿En qué punto está su batalla personal?

Sí que puede ser llegar a ser una batalla como ocurre con muchas otras lenguas africanas, tanto en Kenia como en el resto de África, porque no son lenguas de poder. La mayoría de lenguas africanas no comparten el poder, no tienen ninguna parcela de poder, lo más mínimo, es el inglés quien domina absolutamente todos los ámbitos de la vida: la enseñanza, el gobierno, la administración, el comercio... Por lo tanto, si quieres ser alguien en esta vida, si quieres prosperar, si quieres adquirir un estatus social, alcanzar una profesión, debes dominar la lengua del poder y en nuestro caso es el inglés. Además existe todo un entramado institucional vinculado a esta lengua, y eso ayuda a que sea la lengua dominante. Por ejemplo, las editoriales: lo más probable es que una editorial en Kenia publique un libro si está escrito en inglés, si está escrito en cualquier otra lengua africana es mucho más difícil. Siempre será una misión titánica pretender que un libro, revista o periódico escrito en lengua africana vea la luz. Todo el apoyo institucional va en contra y, por lo tanto, sí: es una lucha. A veces tienes la sensación de que estás empujando una montaña. Como estas hormigas que son capaces de llevar una rama en la espalda que pesa mucho más que ellas, a veces tenemos esta sensación.

En algunos países africanos hay familias en las que los padres hablan a los hijos en francés, o en inglés. Algunos pronostican que esto podría llevar incluso a la desaparición de muchas lenguas africanas.

Hay muchos factores que se deben tener en cuenta cuando hablamos del equilibrio de poderes, es importante saber cómo la lengua que tiene el poder va adquiriendo este poder, al principio no tiene por qué tenerlo, y siempre lo gana infligiendo violencia contra las lenguas propias y las lenguas autóctonas. Un ejemplo: en una serie de conferencias que di en Nueva Zelanda, en la Universidad de Auckland, hablaba de las lenguas africanas, de política lingüística dentro de la arquitectura africana. Cuando acabé, se me acercó una señora que quería hablar conmigo y me hizo un regalo, me dijo: sepa que usted no ha estado hablando de Kenia, ha estado hablando de nosotros, de la historia de los maoríes. Yo le dije que pensaba que hablaba de la literatura africana. Con los años acabé estudiando esta historia y supe que los niños maoríes, cuando entraron en el sistema educativo, se les castigaba en el aula si usaban las lenguas propias y se les recompensaba si hablaban inglés. Por lo tanto, parece que para aprender inglés había que desaprender la lengua propia. El auge del inglés dependía de la muerte de la lengua dominante. Durante años pensé que eran sólo los casos de África y de Nueva Zelanda pero poco a poco vi que era un patrón que se repetía.

¿Donde más se repetía?

Hace poco fui a Noruega invitado por una universidad donde está la población lapona que abarca lo que es el norte de Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. En esta universidad, algunas clases se imparten en lengua sami. Una persona, una vez más, se me acercó y me dijo: ¿cómo es que sabe tanto de nuestra historia? Por lo tanto, ya vi que esta experiencia que yo relataba sobre Kenia y África cada uno se la traducía a su experiencia propia. En todos los casos la lengua dominante se había popularizado gracias a la brutalidad y la violencia, aunque esta situación actualmente ha cambiado bastante. No es sólo un caso de un país europeo, también podríamos hablar de los indios americanos: si estudias su historia hay relatos horribles que ponen la piel de gallina, sobre todo de la parte occidental de Estados Unidos. Cuando llegaron a las aulas o internados occidentales, por ejemplo en Pensilvania, el primer día al llegar al aula les ponían en la pizarra un listado de nombres ingleses y cada uno de ellos tenía que elegirlos con una marca y aquel nombre pasaba a ser suyo. Desde el primer día cambiaban los nombres tradicionales y se ponían nombres ingleses. A partir de aquí sufrirían las mismas humillaciones cada vez que querían utilizar su lengua y las mismas recompensas cada vez que usaban el inglés. Siempre hay un desequilibrio lingüístico que nos demuestra que no es un proceso natural sino que es impuesto por el hombre, provocado por una relación de poder. Esto lo podríamos aplicar a los colonizadores y colonizados o a las comunidades dominadas y dominantes. Otra herramienta al servicio de los educadores es que la lengua dominada asocie a una serie de valores negativos de manera que cambias la percepción de tu lengua propia y reaccionas rechazándola y abrazando la lengua dominadora. Y los padres finalmente acaban enseñando una lengua que no les es propia.

Se considera un autor 'afroeuropeo' ya que escribe en inglés desde África. ¿Hasta qué punto este debate sigue latente? Por otra parte, ¿ha podido ver si las nuevas generaciones de autores africanos reivindican las lenguas tradicionales o se han decantado por las lenguas europeas?

Hay muchos escritores jóvenes que escriben en inglés que incluso ha olvidado o no conocen sus lenguas tradicionales porque se les ha formado con la lengua del poder. Hay autores africanos que han escrito y escriben en lenguas africanas pero son una cierta minoría y no son tan visibles. Hay que aplicar la pregunta a otros entornos: cuando hablamos de literatura irlandesa, los autores o son de ese país o tienen orígenes irlandeses pero han escrito en inglés. Estamos olvidando toda una serie de escritores que han escrito en irlandés y no forman parte de la misma categoría por mucho que sean una minoría. Si llamamos literatura irlandesa a los escritores irlandeses que escriben en inglés, ¿cómo debemos llamar a los autores irlandeses que escriben irlandés? Necesitaríamos otro nombre.

¿Y sobre la etiqueta de afroeuropeo?

Estuve planteándome llamarle literatura africana eurófona, al igual que hablamos de francófona o anglófona. Pero entonces debo encontrar otro nombre para hablar de la literatura africana escrita por africanos en una lengua africana. Si pensamos en otras partes del mundo lo veremos muy fácil: un ciudadano francés que escriba en japonés, ¿está haciendo literatura francesa? No lo diríamos nunca, pero si escribe en japonés y publica en Japón y se lee en Japón no es literatura francesa. Es importante darse cuenta de esta diferencia. No sé si aquí se conoce el concepto de suplantación de identidad, si pudiera cambiar algo desde que salió este libro introduciría este nuevo concepto. Del mismo modo que nos pasa con el banco cuando nos roban el dinero, que lo que hacemos es enfadarnos y reclamar leyes que nos protejan de estos casos. Pero cuando pasa en la literatura no nos enfadamos tanto, y yo creo que deberíamos preocuparnos cuando hay una literatura dominante que suplanta a una literatura dominada. No estoy diciendo que sea ningún problema escribir en inglés, español, francés, chino, japonés, ruso… Lo que no debemos permitir es que haya este robo de identidad desde el punto de vista terminológico.

 Leyendo su biografía da la sensación que la literatura puede ser una clave para superar muchas diferencias identitarias o nacionalistas.

Tienes toda la razón, he aprendido hasta qué punto somos conscientes de la interacción con la naturaleza. Me gusta mucho leer mitología griega, esta literatura debía estar escrita en griego. Pienso ahora en el Quijote y evidentemente fue escrito en castellano. Es decir, no hay ninguna lengua, ningún idioma que sea superior a ningún otro, todos son capaces de producir literatura y son capaces de hacer lo que tiene que hacer la literatura: expresar los hechos universales a partir de hecho particulares. Ninguna lengua inherentemente es capaz de producir esta universalidad más que otra. Por lo tanto, si hablas de la capacidad de la literatura para trascender fronteras, no hay ninguna duda. Esto no quiere decir que esta universalidad se pueda lograr mejor si usas la lengua dominante. Otro ejemplo que se me ocurre: cuando yo era pequeño e iba a la escuela leí un libro que yo pensaba que era de nuestra literatura y hace poco empecé a aprender castellano y había la misma historia. Descubrí que el autor era de la edad media. Lo digo porque no se sabe cómo esta historia llegó adonde yo vivía y yo creía que era nuestra. Es un buen ejemplo de cómo la literatura es capaz de trascender fronteras geográficas.

Los últimos años ha sonado como candidato al Premio Nobel y después de conocerse el último premio en literatura, Bob Dylan, algunas voces dicen que usted era el escritor necesario en esta época, que tendría que ser el premiado . ¿Cómo vivió usted que se premiara a Bob Dylan?

Es un gran músico y no tengo ningún problema para que se le otorgue un premio a un músico. El jurado tendrá sus motivos para haberlo elegido a él. Lo único que me llevo es que valoro muchísimo que haya tantas personas en el mundo que crean que mi obra merece este premio o cualquier otro, estoy muy contento de saber que tanta gente en el mundo cree que merecería recibir un galardón. En la antigüedad obviamente la poesía se cantaba y la canción forma parte de la tradición poética.

¿Qué supondría para el Nobel que premiaran a un autor como usted que reivindica la lengua minoritaria materna?

El reconocimiento sería importante si se reconociera la existencia de las lenguas africanas en su literatura, la tradición escrita y, en este sentido, sería un revulsivo para defender una serie de lenguas marginadas en todo el mundo. Estamos perdiendo muchísimo conocimiento y no somos ni conscientes de esta opresión a estas lenguas. Es importante que haya ese tira y afloja entre lenguas, y una de las vías que tenemos para lograrlo es la traducción. El poder dentro de una relación lingüística a menudo da por hecho que si un instrumento existe, los demás deben dejar de existir, esta es la lógica de la dominación. Para que una lengua tenga el poder debe existir otra que tiene que dejar de existir. El monolingüismo impuesto es el dióxido de carbono de las culturas, mientras que el plurilingüismo es el oxígeno para la cultura.

La globalización ha reforzado más esta hegemonía del inglés. ¿Cree que la batalla ahora está también en las redes sociales? ¿O en los términos que se han forjado, como por ejemplo el de post-verdad?

A mí me fascina el fenómeno de la globalización, creo que a menudo la gente olvida que la esencia de la globalización es la libertad de circulación del dinero, sobre todo del capital financiero que no conoce fronteras nacionales. Pero al mismo tiempo hay unas barreras que existen y que se aplican sobre todo a las personas, a la mano de obra. Si la globalización fuera democrática esta realidad se aplicaría a todos: al dinero y a las personas. Este es el problema que yo le veo a la globalización y creo que no se ha estudiado lo suficiente para terminar de entenderlo. La tendencia desde los inicios ha sido de globalización. Pero hay un "socioglobalismo" que permite que pueblos muy diferentes del mundo se den cuenta que están sujetos a las mismas fuerzas que les están dominando. Es muy interesante cómo ha ido evolucionando la Unión Europea, por ejemplo.

¿Las lenguas africanas se traducen entre ellas? ¿Hasta qué punto hay una conciencia de que hay que dejar por escrito estas lenguas?

La traducción también se ve afectada por este desequilibrio de poderes entre las lenguas, y es por eso que se hacen pocas traducciones entre lenguas africanas. Hay un programa que se llama "Revolución Vertical" donde un colectivo lo ha tomado como proyecto personal y ha traducido a 64 lenguas, 47 de las cuales africanas. Es impresionante ver que la gente está leyendo y que les está gustando. No diría que es una tendencia general, pero si hay casos particulares que nos dan esperanza.

Fotografies: Adrià Calvo

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