Natza Farré: “Si se está a favor de los derechos humanos, se tiene que estar a favor de los derechos de las mujeres”

Natza Farré (Barcelona, 1972) es periodista, guionista, comunicadora, y por encima de todo, feminista. Lleva un montón de años reivindicando y defendiendo los derechos de las mujeres a través del gran conglomerado de medios de comunicación catalanes. Dice, que muchas veces lo ha hecho contra viento y marea, y que se ha sentido un poco sola. Ahora, acaba de publicar Curs de feminisme per microones (Ara Llibres), un libro que recoge una serie de ideas y ejemplos que, aliñadas con mucho sentido del humor y un toque de sarcasmo, componen un verdadero tratado sobre el feminismo. De hecho, entrevistar a Natza, es, sin ningún tipo de duda, un auténtico curso acelerado de feminismo. Esta conversación es una prueba fehaciente de ello. Gracias por la exclusividad, Natza.

Curso de feminismo para microondas. ¿Por qué este título? ¿Qué significado tiene?

Porque teníamos que dejar claro que era un curso de feminismo, pero poniendo solo curso de feminismo le faltaba algo. Entonces añadí esto de microondas porque es un curso muy rápido y porque le daba este toque de humor que tiene el libro. Si pones microondas por aquí en medio ya se ve que hay algo que no cuadra.

En el libro dices que: “Formar parte del grupo de las mujeres es formar parte del grupo más numeroso de personas de segunda clase del mundo, y que conviene que todas seamos muy conscientes de ello”. ¿Cómo puede ser que haya tantas mujeres que todavía no sean conscientes de esto?

Porque llevamos muchos siglos de dominación machista y por lo tanto muchas mujeres han absorbido esta dominación y la traspasan de generación en generación. También porque el feminismo nunca es prioritario cuando en realidad tendría que ser lo primero para cambiar la sociedad y cambiar el mundo. Pero tantos siglos de machismo y de dominación patriarcal hacen que toda una serie de generaciones queden encharcadas en esto. Por lo tanto, hay que despertar la conciencia. Nos hemos acomodado y ahora tenemos que volver a despertarnos.

También hablas de que las mujeres haréis la gran revolución. ¿Se puede hacer sin haber apoderado y concienciado a todas estas mujeres?

La revolución la haremos todas las mujeres concienciadas. En este sentido, lo que yo digo es que contamos con los hombres que se quieran apuntar, naturalmente, pero esta es una revolución que lideramos nosotras, porque somos las mujeres y porque nos conviene liderarla a nosotras. Que no haya algún listo que diga: “Yo también soy feminista, ya la lidero yo que soy hombre”. No, eso no. Estoy muy convencida que esta revolución se hará desde la conciencia. De hecho, ya la hemos empezado. Empieza en el momento en que señalas al machismo directamente y te plantas.

¿Qué papel deben tener los hombres en esta revolución?

Yo a todo el mundo le doy el papel de ser humano. Es evidente que nos diferenciamos en hombres y mujeres, pero yo pienso que si tú estás a favor de los derechos humanos estás a favor del feminismo. No vale que estés a favor de todos los derechos humanos y no estés a favor de los derechos de las mujeres, que como hombre reconocerás que estamos muy perjudicadas. Por lo tanto, si tú eres un defensor de los derechos humanos, serás uno de los nuestros, porque tampoco te queda otro remedio. No puedes desentenderte y rehuir este tema.

¿Quizás el problema es que hay mucha gente que no está a favor de los derechos humanos?

Pues seguramente vaya por aquí la cosa. Y más aún teniendo en cuenta el contexto actual en el que si miras Europa, por ejemplo, está aflorando la extrema derecha por todas partes. Por lo tanto, sí, hay una carencia de perspectiva y una carencia de valores respecto a los derechos humanos. Pero si estás a favor de los derechos humanos, estás a favor de los derechos de las mujeres.

¿Está mal explicado el feminismo? Me refiero a que declararte feminista en este mundo no está demasiado bien visto.

Está mal interpretado. Y seguramente la imagen que ha dado un determinado tipo de feminismo no gusta lo suficiente para que muchas mujeres digan libremente “Yo soy feminista”. Tenemos que romper también con esta imagen del feminismo. El feminismo está representado por mucha gente. Pero sí que es verdad que ha tenido mala fama y de hecho todavía continúa utilizándose el término feminista como un insulto, con cierto desprecio, e incluso se ha inventado la palabra feminazi, que es horrorosa.

Déjame que insista en esto. Partiendo de la base que el feminismo defiende la igualdad, ¿si todo el mundo entendiera el significado del término crees que habría mucha más gente que se identificaría con él?

Pero es que no sé por qué no se entiende. Es decir, yo he leído cosas últimamente que dicen “El feminismo es igual que el machismo”. No. El feminismo nace porque hay machismo. Por lo tanto, es una defensa a un ataque. No hay otra manera de entenderlo. Nos ponemos a hablar de mujeres porque es flagrante la situación en que nos ponen. No tiene nada que ver con el machismo. Si no hubiera machismo, no habría feminismo. Seríamos todos iguales y no existiría esta problemática. No se puede entender de otro modo. Es imposible.

Hablemos de la paridad. ¿Es un método para conseguir la igualdad?

Claro. La paridad es muy polémica. Cuando se habla de la paridad se dice que las mujeres queremos estar. Los hombres ya están. El problema es que nos piden cinco carreras, cinco idiomas, 25 másteres, etc. Y lo que es más flagrante es que estamos rodeadas de hombres que tienen poder y que están en lugares de decisión, pero son unos inútiles. Por lo tanto, para mí la paridad es necesaria porque lo primero que necesitamos es tener visibilidad en todas partes. ¿Que habrá mujeres que valgan más y mujeres que valgan menos? Efectivamente, pero es que nosotras hace siglos que estamos aguantando hombres que no valen nada.

¿La solución es legislarlo?

Claro. Hace mucho tiempo que estamos esperando que las cosas se hagan solas, y las cosas solas no se hacen. Por lo tanto, de alguna manera habrá que obligar a que esto cambie, igual que deberemos conseguir que no respetar a las mujeres, insultarlas o despreciarlas, no salga gratis. Y ahora mismo sale gratis. Si tú insultas a una mujer no pasa nada. En cambio, si tú insultas a un negro o a un judío se arma la marimorena.

Es como si el feminismo quede por debajo de la homofobia o del racismo...

Se considera una injusticia menor. Pero no lo es.

Esto me recuerda a la serie Borgen. En un capítulo el gobierno propone una ley de igualdad en las empresas y administraciones, y los empresarios y la oposición se ponen en contra.

¿Es complicado legislar este hecho o es que no hay suficiente gente que tenga el valor de legislarlo? Se trata de decir basta y de empezar a cambiar las cosas. Igual que se han cambiado otras muchas cosas a través de leyes que han ayudado a mejorar la sociedad. Hay que tener estas personas suficientemente concienciadas para que digan: sí. A partir de ahora esto es un tema prioritario.

Como la violencia contra las mujeres…

La violencia contra las mujeres es el terrorismo del siglo XXI. Es donde más muertes hay a todos los niveles. ¿Por qué no empezamos a hablar de terrorismo machista y entonces igual los gobiernos se lo toman más seriamente? Si ven el embrión de este terrorismo machista, que es la cultura de la violencia, quizás de inicio, se empezará a tratar diferente a las mujeres, y, por lo tanto, desaparecerá esta necesidad de agredirlas.

El otro día escuchaba a Jordi Évole explicar que el Mediterráneo es el equivalente a los campos de exterminio nazis pero actualizado en el siglo XXI, y que dentro de unos años la sociedad se pondrá las manos a la cabeza al ver que no se hizo nada para pararlo. ¿Le ves una cierta similitud con el caso de la violencia machista?

Sí, sería el mismo caso. Pero claro, el caso de los refugiados es una situación mucho más bestia porque las imágenes que nos llegan son mucho más duras. Pero cuántas veces has visto imágenes de mujeres que han sido asesinadas por sus parejas, exparejas, etc. Y las vamos pasando como si nada. Es constante.

La cotidianidad le quita relevancia e impacto…

Sí, pero piensa que ahora mismo nadie está hablando de los refugiados de Grecia. Todos estos temas se olvidan. Por lo tanto, tiene que haber alguna pesada, como yo, que diga que no solo no nos podemos olvidar de ello, sino que a partir de ahora esto tiene que ser una prioridad fundamental. Yo vivo en una ciudad muy tranquila que es Barcelona, pero yo por la noche no camino igual que tú. Estamos muy cansadas de vivir así. De ir a una entrevista de trabajo y que nos pregunten si tenemos hijos o nos queremos quedar embarazadas. No hay nada que fomente la igualdad de una forma contundente. Y tiene que ser así, y a quien no le guste que empiece a aguantarse, porque lo que no nos gusta a nosotras es la injusticia, y esta es permanente.

¿Se puede hacer bromas y sátira del machismo? De hecho, en el libro es una constante...

El libro tiene un valor añadido que es el sentido del humor. Yo soy una persona que sin sentido del humor estaría muerta, porque veo las cosas siempre muy negras, por lo tanto, yo necesito el sentido del humor para vivir y por suerte lo tengo. Y pienso que es una muy buena manera de explicar las cosas, porque tú vas riendo, pero mientras lo haces te vas enterando de las cosas. Yo pienso que se puede hacer humor de prácticamente todo. De hecho, creo que la sociedad cuanto más sentido del humor tiene más sana es. Sobre todo, porque empiezas riéndote de tú misma y por lo tanto relativizas las cosas. Pero no quiere decir que desprecies el tema del que estás hablando.

Muchas veces se cruza la frontera y se pasa de bromear a despreciar...

Sí. En el programa, por ejemplo, tenemos a Angelines que dice muchas burradas. Este personaje te está definiendo una serie de opiniones de las que tú te ríes como crítica. Lo que no puedes hacer es ponerte de su lado, te tienes que reír. Y esto es lo que yo recomiendo con los machistas, que los señalemos sin vergüenza y que se les pasen las ganas de hacer determinadas bromas, que directamente ya son insultos.

¿Cómo ha surgido la idea de crear este juego entre Angelines y tú en el que ella busca tu complicidad y tú la pones en su sitio?

Es muy interesante. Esto vino a raíz de la publicación del libro. Pensamos que para hablar de él sería interesante darle la vuelta. Pero claro, es como hacer un triple salto mortal. Como ella nunca entiende nada, lo que acaba diciendo siempre es lo más machista que te puedas imaginar. Si los hombres deciden pedir lavabos para cambiar pañales ella considera que esto es machista porque cambiar pañales es cosa de mujeres. Pero yo este juego lo encuentro muy interesante y creo que va muy bien para difundir el mensaje feminista.

Aprovechando que estamos hablando de personajes, déjame preguntarte por Trump...

Yo alucino. ¿Ahora nos damos cuenta que es un machista recalcitrante? ¿Ahora? Esto es una estrategia política, le están sacando todo lo que tienen justo antes de las elecciones. Hoy escuché en las noticias que los periodistas decían que esto repercutirá en el voto femenino, y pensé: “¿De verdad solo repercutirá en el voto femenino porque si es machista solo afecta a las mujeres?”. Puede ser que la realidad sea esta, pero es muy duro. ¿A ti te parece normal que esto no tenga que repercutir también en el voto masculino? Pero parece ser que lo que pasa con las mujeres solo nos afecta a nosotras, cuando en realidad afecta a toda la sociedad.

En este sentido, ¿serviría de algo que Hillary Clinton sea la Presidenta de Estados Unidos? ¿O todo continuará igual porque será una sola mujer en un mundo lleno de hombres?

Es lo que pasa con la mayoría de mujeres. Aun así, estas mujeres sí que tienen la oportunidad de hacer cosas diferentes. Es verdad que tampoco son mujeres de extrema izquierda, ni Hillary, ya lo sabemos. Pero, es muy importante por la visibilidad, y llega muy tarde en Estados Unidos. De hecho, primero ha habido un hombre negro, y esperemos que ahora sea una mujer. Pero es muy importante. Esto lo estamos viendo también aquí con las alcaldesas. Son cuatro, pero sí que se ha removido algo. También se ha removido el desprecio contra la mujer, porque muchas veces las críticas son mucho más ensañadas por el hecho de ser mujeres. Pero son mujeres fuertes y están convencidas de que pueden aguantar. Y también tienen un apoyo independientemente de la ideología que las defiende. Es decir, si atacan a Merkel como mujer yo como mujer la defenderé, otra cosa es su ideología, con la que no estoy demasiado de acuerdo. Pero es que como mujer por género no la puedes atacar.

Para acabar, te pido que escojas una palabra.

Es una palabra en portugués, porque a mí me gusta mucho esta lengua, y hoy es un día perfecto para decirla porque llueve. La palabra es guarda-chuva, que quiere decir paraguas en portugués. Me gusta porque la encuentro preciosa, me suena muy bien, y define muy bien lo que significa.

Texto: Pau Franch

Fotografías: Albert Gomis

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