Marc Torices: “Hay muchos autores que no están ligados a la cara carnavalesca del cómic”

Marc Torices (Barcelona, 1989) es dibujante. Recientemente ha publicado, conjuntamente con el escritor Jesús Marchamalo, una novela gráfica sobre el autor argentino Julio Cortázar. Un paréntesis, dice, en su trayectoria en el mundo del cómic. En 2009 creó con Pau Anglada la editorial Zangano Còmix, con la que publicó una serie de fanzines y de cómics ambientados en un universo que ellos mismos engendraron. Además, Marc también se ha atrevido con todo aquello que tiene que ver con el dibujo y el talento de su mano. Habla de ello con modestia y prudencia, sabedor que se dedica a un mundo en el que es complicado ganarse la vida, y en el que ahora empieza a hacerse un nombre.

La semana pasada se presentó la novela gráfica Cortázar sobre la vida del escritor argentino. El proyecto lo empezasteis en 2014, y tres años después habéis conseguido publicarlo. ¿Qué sensaciones tienes ahora mismo?

Satisfacción. Ahora tengo que ser realista, porque durante estos últimos meses, desde el verano pasado hasta este invierno le he dedicado mucho tiempo. Y me toca recapitular y recuperar el hilo de mi vida, porque este último año prácticamente sólo me he dedicado a este proyecto. Pero bien, muy bien.

Me imagino que te has sumergido completamente en la vida de Julio Cortázar. ¿No sé si  te has hartado un poco de todo?

A ver, siempre hay momentos de todo, pero en general no. Todo ha ido bien. Pero si, he estado durando unos meses completamente sumergido en su vida. Todo lo que leía era de él y sobre él, porque tenía la necesidad de estar en sintonía con todo lo que estaba explicando en el libro. Intentaba encontrar algún guiño de su trayectoria para después introducirlo en el cómic, etc. Que el lector viera que todo tenía un sentido. He intentado empaparme de su vida al máximo que he podido. Pero todavía me quedan cosas por leer de él.

¿Todavía  te quedan ganas?

Sí, sí. De hecho, ayer me compré un cuento suyo por Wallapop. Quizás me ha quedado crónico el tema. Pero sí, está muy bien, me ha gustado mucho toda su obra.

¿Cómo ha sido el proceso de elaboración del cómic?

En febrero de 2014 nos hicieron el encargo. Ahora bien, hasta octubre de aquel 2014 no recibí ningún texto, y el que finalmente me enviaron era más bien corto, un folio más o menos. Y era para hacer una prueba para llevarla a la Feria de Frankfurt y enseñarla a los editores. Después, desde entonces hasta febrero o marzo de 2015 recibí tres o cuatro capítulos más y los dibujé para la Feria de Frankfurt del año siguiente. Y hasta el 2016 no recibí el resto.

¿Cómo ha sido la relación con Jesús Marchamalo? Me refiero al hecho de que es un libro elaborado a cuatro manos y por lo tanto entiendo que la interacción tenía que ser constante.

A ver, el guión que recibía no era un guión de cómic normal en que te marcan las viñetas, los planes generales, etc. Era un guión literario porque Jesús nunca había hecho cómic y no estaba familiarizado con el tema visual. Por lo tanto, prefirió enviarme un libreto y yo hice la adaptación al cómic. Cogía cada parte del texto y lo iba desglosando en las viñetas, algunas partes las sacaba porque las representaba con los dibujos, etc. Y a veces también me enviaba imágenes de la época o del momento que estaba explicando en el texto para orientarme. Por lo tanto, se podría decir que la documentación gráfica la hicimos a medias.

¿Es muy diferente ilustrar un texto predeterminado que crear tu propia historia? ¿Te ha costado acostumbrarte a este nuevo registro?

Supongo que he tenido que pasar por el tubo. Ya te digo, intentar, sobre todo, leer mucho a Cortázar para poder responder sobre lo que he hecho. Y también leer mucho sobre él, biografías que le han hecho, etc. Que nadie me pudiera decir que no tenía ni idea de él. Leerlo, leerlo mucho. Y hacerle muchos retratos para que me quedara lo más fidedigno posible. Intentar familiarizarme con el personaje. Claro, yo nunca había hecho cosas con guionistas, siempre he hecho lo que me ha apetecido, por lo que tenía que ser lo máximo de veraz. Tengo que decir, por eso, que es más fácil trabajar así, es mejor porque tú ya no respondes por el contenido sino que únicamente lo haces por la forma.

Es un registro en el que la parte creativa pierde mucha relevancia.

Sí. Lo único que tienes que tener en cuenta es intentar explicar lo que estás haciendo lo mejor posible. Y es más fácil. Tienes menos dolores de cabeza. Porque con los cómics propios tienes una relación más íntima. Aquí, se trataba de interés profesional.

Una vez terminado, ¿qué feedback estáis recibiendo?

Yo creo que está gustando a la gente. Parece que la prensa está interesada, etc. Pero supongo que es porque el personaje, es decir, Julio Cortázar, fue un escritor muy importante, y no por el trabajo que nosotros hemos hecho.

Hombre, entiendo que si no fuera un buen producto tampoco tendría interés. Parece que infravalores el trabajo que habéis hecho.

No, no me infravaloro. Pero si estuviera muy bien hecho pero no hablara de este señor muy probablemente no tendría esta crítica positiva. Por lo tanto, yo intento tomármelo con un poquito de distancia. Si hubiera hecho la biografía de mi tía... Es evidente, ¿no?

¿Qué consideras más importante en lo que haces, el texto o la imagen?

No se puede separar. Hace unos años surgió una corriente en el mundo del cómic que se centró mucho en los aspectos formales y que prácticamente dejaba de lado el contenido. Y yo no estoy nada de acuerdo. Siempre tiene que ir muy ligado. Creo que es evidente. No hay una cosa más importando que la otra.

¿Qué proceso sigue para elaborar un cómic?

Depende. No sigo siempre el mismo recorrido. A veces sí que necesito una imagen, pero depende mucho. Cómo hago cómic también me ocupo de los diálogos, el contenido, etc. No es escritura pero es una forma de escribir también. El cómic no son sólo ilustraciones. Es una sucesión de imágenes, es como una escritura menos sofisticada. Yo no sabría escribir bien un texto, pero cómo el cómic es más coloquial, y hay diálogos, me es más fácil. Puedo representar lo que se diría en un texto a partir de los dibujos, de los diálogos, de las cajas de texto. No hace falta tener una sofisticación tan desarrollada como la de los escritores.

El cómic tiene una connotación freak, de poca cultura, de gente que no lee, de niños, etc. ¿Hasta qué punto crees que tiene parte de realidad esta visión, y hasta qué punto tiene parte de ignorancia?

Yo creo que tiene parte de las dos cosas. Tradicionalmente sí que tiene este punto de baja cultura porque siempre ha sido un tipo de publicación de usar y tirar, para niños, etc. Pero yo creo que desde hace unos 40 años muchos autores se han propuesto, y creo que han conseguido, hacer muchas publicaciones de mucho nivel y que no son de baja cultura.

Por ejemplo, el cómic Maus, que tiene un Pulitzer...

Sí. O Chris Ware. De hecho, cualquiera de los autores que publicó en la revista Rau, en la que Art Spiegelman publicó durante los años 80 Maus, vale mucho la pena. Allí, empezaron muchos autores que hoy en día han hecho álbumes muy importantes. Y tienen lecturas densas. Por lo tanto, hay muchos autores que yo creo que no están ligados a esta cara del cómic muy carnavalesca. Por ejemplo, ¿no sé si has visto el Salón del Cómic que se celebró la semana pasada en Barcelona? Era un carnaval. Yo estoy en contra de esta visión del cómic. Pero bien, es un género, dentro de la narración gráfica. 

Entiendo, también, que seguramente asociamos el dibujo con la niñez, ¿no?

Sí, sí. Supongo que sí. Además, muchas veces también se juega con esto. Por ejemplo, en Maus, Art Spiegelman juega con esta idea de crear personajes prácticamente infantiloides, los judíos están representados por ratones. Todo muy inocente. Son códigos que la gente reconoce como infantiles y que los creadores de cómics como lo saben los utilizan con contenidos adultos y al final el contraste es más adulto del que se podría llegar a imaginar.

En 2009 creaste con Pau Angalda Zangano Còmix. ¿Cómo surgió la idea?

Primero fue una publicación hecha con los compañeros de clase. Hacíamos un número, precisamente, por cada Salón del Cómic, porque antes era el único acontecimiento que  había sobre este mundo. Ahora ya hay más ferias, etc. En 2011 intentamos que apareciera más gente y creamos una especie de antología donde hubiera varios estilos de dibujo, y con la tontería empezamos a tirarlo adelante y creamos este espacio, con la ciudad de Maiame, etc. Acabamos haciendo una especie de juego, porque creamos un mapa e hicimos un montón de cosas relacionadas con este mundo. Al final, jugábamos.

Comentabas que intentasteis que participara mucha gente, y, de hecho, miras la autoría de alguno de estos fanzines y ves que está hecho entre mucha gente. Pero, entiendo que a la hora de la verdad cada cual hace su parte por su cuenta. ¿Cómo vives esta situación?

Bien, supongo que dependiendo de cómo seas lo vives de una manera u otra. Te va cambiando con el tiempo también. Te vas acostumbrando, porque al principio tampoco eres muy consciente que acabará siendo así. Pero al final está bien. A mí me gusta estar muchas horas tranquilo, etc.

Además de cómics también has hecho otras muchas cosas relacionadas con el dibujo: pósteres, caretas de CD’s, etc. ¿Cuesta mucho hacer estos cambios de registro?

Es evidente que no es lo mismo hacer un cómic que un póster. Pero, evidentemente está emparentado. Yo creo que cualquiera que hace un cómic puede hacer una careta de un CD. Pero un cómic es narrativo y una ilustración, a pesar de que también lo es, no te permite profundizar tanto. A veces puede parecer más sencillo explicar una idea con más espacio, como puede ser un cómic, que no con una ilustración única, pero creo que no siempre es así. Ahora, por ejemplo, me han encargado un proyecto y dispongo sólo de 4 páginas para desarrollar una idea, y creo que quizás es más fácil. Porque a veces, es más sencillo hacer sólo una imagen porque todo el mundo sabe que no te puedes alargar en el tiempo y tienes que ser más conciso.

Para acabar, me tienes que decir una palabra.

Tiempo. Por lo que significa. Es el valor que tiene la vida. También, es una de las partes más importantes del cómic. Lo que se hace es representar el tiempo sin tiempo. El tiempo a la hora de pasar páginas, el ritmo dentro de una historieta a través de las imágenes. Si es una viñeta más grande significa más tiempo, si son cortas quiere decir que pasa más deprisa. 

Es interesante esta idea de representar el tiempo en un soporte plano.

Claro. Además, puedes viajar en el tiempo. Puedes tirar atrás, pararte a la mitad, etc. No es como el cine que sabes que aquello durará una hora y media. Aquí, tienes que pensar como representar cada cosa en función del tiempo que quieres que le dedique el lector. El ritmo es muy importante en el cómic. Bien, de hecho, en todo lo que es una narración visual. La música o el cine se desarrollan en el tiempo, en cambio el cómic lo hace sólo con lo que tú le quieres dar. No tiene una duración específica.

Texto: Pau Franch

Fotografías: Adrià Calvo

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