Joan Aldavert: "Tengo recuerdos de escribir cuando aún no sabía escribir"

Joan Aldavert (Barcelona, 1998) siempre ha querido ser escritor. Quedamos con él en la Plaza Ibiza de Horta, y finalmente nos sentamos en una terraza de la Plaza Bacardí. Habla como un adulto, viste una camisa de adulto y expone su trabajo como lo haría un adulto. Ahora tiene 19 años. Ha publicado Herederos del mañana, un libro que parte de su trabajo de investigación de Bachillerato y que recoge historias de la guerra civil a partir de entrevistas a la última generación que vivió el conflicto. La versión en catalán lo ha editado en Alda Narrativa, la editorial que ha creado con su padre y su hermano. "Somos una familia emprendedora", dice riendo.


¿En qué momento ves que lo que estás haciendo va más allá de un Trabajo de Investigación y puede ser un libro?


Supongo que a medio trabajo de investigación ya me lo estaba planteando, tal vez de manera inconsciente. La idea fue cogiendo forma. Yo escribo desde pequeño, ya había publicado un libro y llevo escribiendo mucho tiempo. Para mí era una excusa para ponerme a escribir, por primera vez, historias verídicas. Me contaban historias y yo lo llevaba a la ficción, y lo vi como un reto. Además, me gustan mucho los relatos cortos, y en la escuela de escritura del Ateneu Barcelonès (donde estoy desde hace tres años) estábamos haciendo un curso de narrativa. Allí hicimos unos ejercicios donde había que aplicar diversas técnicas narrativas, ponerlas en práctica. Yo dije a principio de curso que haría relatos de la guerra civil española utilizando estas técnicas.

¿Qué técnicas eran?

Muchas, hay la tira de recursos que yo, después de terminar ese curso, seguí utilizando. Aplicaba estas técnicas que me llamaban la atención, como el narrador cámara. En el relato Sangre y polvo, por ejemplo, utilizo frases muy cortas, con muchos puntos, como si fuera una ráfaga de una metralleta. O la técnica del pivote, que consistente en, por ejemplo, centrarme en el café que nos acaban de llevar y utilizar este café para dar un salto en el tiempo y conectar las dos escenas. También está el monólogo interior, el monólogo interno, donde escribes pensamientos del personaje. Este libro es para experimentar, y me ha hecho crecer como escritor porque me ha alejado de mi zona de confort, lo que creo que está bien y es importante.

¿Cómo has elegido los perfiles de las personas que aparecen en el libro? Te has encontrado de casualidad, las has buscado por algún motivo especial, eran familiares tuyos...?

Empecé con gente conocida, evidentemente. El primero fue mi abuelo, que me sirvió de conejillo de indias porque yo nunca había entrevistado a nadie, no soy periodista. Después entrevisté familiares más lejanos que me llevaron hasta otras personas. Si vas tirando del hilo ves que la gente conoce otra gente dispuesta a hablar sobre este tema, y ​​gente que te recibe con los brazos abiertos. Y aparte también está el trabajo de investigación que ir a archivos y residencias de ancianos buscar historias que no conozco.


¿Y tú explicas las historias de forma verídica o hay ficción?

Las historias son ficción, pero las entrevistas que estuve haciendo son un punto de partida. Depende mucho de cada relato, yo quería que cada uno tuviera una singularidad, y la originalidad no está en el tema, busco la originalidad en la forma. En el cómo. Y hay ficción en todos los relatos, en algunos más y en algunos menos. Hay historias que beben más de la realidad y otras donde yo necesitaba plasmar más mi imaginación, tirar del hilo de la ficción.

¿Por qué escogiste la guerra civil? Es un tema que te queda dos generaciones atrás.


A mí me gusta mucho escribir sobre épocas históricas que ya han pasado, ponerme en la piel de estas personas que lo vivieron a través de personajes ficticios, aunque en este caso eran personajes que tenían su origen en alguien que conocía. Al principio las historias debían ser sobre la batalla del Ebro, donde luchó mi bisabuelo. Mi Trabajo de Investigación debía ser un regalo para mi abuela, un homenaje a su padre, pero desgraciadamente ella murió antes de que pudiera hacerlo. Sin embargo, el libro está dedicado a ella. Mi idea era contar anécdotas familiares que me han llegado a mí de manera indirecta y también otra gente que vivió la guerra.


¿Quién edita este libro y decide que se publica?


Mi primer libro me pilló por sorpresa, porque una editorial se interesó por lo que había escrito. En ese momento tenía 16 años, y en el momento de escribir este segundo tenía 18. Y en este segundo libro... Mira, mi familia es muy emprendedora y pensamos en montar una editorial nosotros. Es esta: Alda Narrativa. Somos mi hermano, mi padre y yo. Mi hermano escribe libros técnicos para empresas, yo escribo narrativa y mi madre se ha subido al carro y está escribiendo una novela. Es una empresa familiar pero estamos publicando otros autores. Y ahora, aparte de ser autor, también soy editor y eso me ayuda mucho a contactar con otros escritores y es algo que me ayuda mucho y de la que aprendo.


¿Cómo administráis en casa tener un negocio familiar los cuatro?


Mi hermano es un caso aparte, escribe libros técnicos y está con lo suo. Yo con su libro he sido el traductor, yo lo he traducido. Con mi madre nos compaginamos más porque ella también hace narrativa, pero es más principiante que yo. Siempre me está pidiendo ayuda, y yo le pido ayuda a ella, que tenga criterio lector. Los dos estamos haciendo el curso de novela en el Ateneu Barcelonès, y ahora los dos tenemos que entregar nuestra novela a nuestros profesores.


Entonces, cuando haya terminado el curso y tengáis que publicar las novelas, ¿tú editarás el libro de tu madre y ella editará tuyo?


¡Mi madre no está dentro de la empresa! Ella actúa como apoyo, pero yo dentro de la empresa soy cazatalentos - porque conozco mucha gente que escribe y estoy estudiando estudios literarios. Por lo tanto, soy un futuro crítico literario, me gusta mucho leer y dar mi opinión - y me encargo de corregir y traducir. Después, las partes técnicas de maquetación se ocupa mi hermano. Pero sí, el libro de mi madre lo editaré yo.

¿Y cómo os va de momento?


Estamos satisfechos, mejor de lo que esperábamos. Es una empresa difícil, porque las editoriales cuestan, pero nosotros somos una empresa pequeña sin grandes ambiciones y nos está yendo muy bien, porque ya hemos publicado otros autores. Incluso nos han hecho un booktriler, de manera gratuita, una persona que se dedica a hacer cortometrajes y ha ganado muchos premios con su último trabajo.


Somos una generación que se asocia con la inmediatez, las tecnologías, se nos critica que no leemos, que sólo tenemos el ego de las redes... ¿Qué tienes que decir a todas estas personas? ¿Por qué crees que a ti se te despierta el interés por la literatura?


Yo conozco mucha gente de mi edad que también escribe. No lo hace profesionalmente, lo hace como hobby, y no busca este objetivo ni esta aspiración a la vida. Pero aun así escriben, y yo los conozco por los cursos que hemos hecho en el Ateneu. Pero es verdad que se nos ve desmotivados, todo el mundo generaliza que como jóvenes nos interesan otras cosas, como por ejemplo la inmediatez. Pero mucha gente escribe, no hay una incultura ni un desinterés, pero muchos manuscritos se guardan en el cajón.

¿Por qué se guardan en el cajón? ¿O por qué tú no los has dejado guardados en el cajón?


Yo los tenía guardados en el cajón. El primer libro eran relatos anteriores que nunca habían pensado en publicar, pero me lo propusieron y adelante. Desde pequeño he querido ser escritor, todo el mundo quería ser astronauta o bombero, y yo decía escritor. Va ligado a mí, a mi personalidad.


¿La gente de tu entorno y tu edad lo ve como algo marciano que un amigo suyo publique libros, edite y tenga una empresa con 19 años? Supongo que la mayoría están estudiando y teniendo sus primeros trabajos.


Conozco gente muy diversa. Me viene desde pequeño, quien no me conozca se puede sorprender, pero quien me conoce lo encuentra muy normal, y tiene curiosidad porque ven que hago presentaciones, salgo en la televisión, y lo valoran. Mis amigos de la infancia ya saben que publico libros y es un "ah, ¿ya has sacado otro?". Pero vaya, yo también estoy estudiando ahora y voy la universidad. Todo el mundo me ha respondido bien, los más jóvenes y los mayores. Todo el mundo valora el interés de alguien joven para escribir y más aún que valore el pasado. Recojo los últimos testigos de la guerra, por eso este último proyecto me ha gustado tanto. He entrevistado, he hecho una labor periodística que no había hecho antes. Conozco mucha gente que escribe, pero están ocupados con la universidad y otros proyectos. Hay mucha gente de mi edad que escribe, y tenemos una relación muy buena entre nosotros.

Con este libro publicado, ¿qué temas son los que ahora te interesan y te gustaría convertir en historia?

Yo siempre tengo ganas de explicar algo. Ahora me estoy dedicando tanto como puedo - no al 100% para que estos días con las manifestaciones es complicado - una novela, mi primera novela que quiero hacer bien y como toca. Y es otra vez sobre la guerra civil. Di la idea hace años y me dijeron que era buena, que la tenía que escribir. Los lectores no miran tanto la historia y la forma sino que miran el contexto histórico. Y eso está muy bien, pero para mí el contexto histórico es una excusa para poder crear. Y me gustan mucho los relatos cortos con ficción, pero como tengo que hacer la novela voy apartando eso.

¿En ningún momento se te hace grande esta situación?


Yo lo vivo, creo, con demasiada naturalidad. No pienso mucho, a veces puedo estar meses sin escribir y encerrarme una semana y no parar. Es más que una necesidad, es plasmar mi creatividad en el papel. Si no se publica no pasa nada, yo escribo para mí mismo y para aquellos que me quieran escuchar.


Por último, te pido que elijas una palabra.


Motivación. Es la que me sale primero. O perseverancia. Escribo desde muy pequeño, y siempre he trabajado en eso, en este ideal, para que sea realidad. Hoy en día ya es real. No te puedo decir cuando hace que estoy escribiendo, pero tengo recuerdos de escribir cuando aún no sabía escribir. No me habían enseñado, pero cogía una libreta y un lápiz y garabatear rayas al papel mientras decía en voz alta historias que inventaba. Después lo intentaba leer y no lo entendía, y se los llevaba a mis padres y tampoco lo entendían. Es esta frustración del escritor, de querer que tus ideas no queden en el olvido, que puedan ser leídas por otra gente. La motivación y la perseverancia para conseguir más lectores y que se valore tu trabajo.

 

Texto: Oriol Soler

Fotografías: Albert Gomis

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