Guillem Miralles: “Se ha producido un fenómeno que atribuye a la novela cualidades superiores a las del cuento”

Guillem Miralles (Terrassa, 1973) es junto con Tina Vallès uno de los dos editores, impulsores y coordinadores de la revista digital especializada en el género del cuento Paper de vidre. Este año, la publicación cumple 15 años, y para conmemorarlo el próximo 7 de julio se celebrará un acto festivo en el Ateneu Candela de Terrassa: Nit de contes – 15 anys de Paper de vidre. Además, de la mano de Godall Edicions, Paper de vidre está preparando para el año 2018 una compilación de cuentos en formato libro que incluirá un relato ya publicado y uno inédito de cada autor. De todo esto y mucho más hablamos con Guillem Miralles en la entidad Amics de les Arts i Joventuts Musicals de Terrassa.

Hace pocos días fue Sant Jordi, un día que para los que os dedicáis al sector literario lo vivís con mucha intensidad. ¿Cómo fue este Sant Jordi para Paper de vidre?

Fue un Sant Jordi normal. A veces con Paper de vidre, a pesar de ser una revista digital, sí que ha coincidido que hemos editado algún libro por Sant Jordi, pero este año no hemos publicado nada. Ahora bien, los dos editores de la revista tuvimos un Sant Jordi muy diferente. Tina Vallès, sí que sacaba libro y por lo tanto ella tuvo un día muy agobiado, firmando libros en muchas mesas, etc. Y yo, en este caso, tuve un Sant Jordi de lector, visitante, etc.

Has dicho que algún año sí que habéis publicado por Sant Jordi. ¿Cómo se vive un día tan especial desde dentro?

Es muy emocionante. Es muy estresante durante los días y semanas previas, porque todo el sector dirige las miradas hacia este día de una manera obsesiva, casi diría. Y es verdad que mucha gente te dice, librerías, editoriales, autores mismos, que dependen en parte de este día para vivir, porque buena parte de los ingresos los reciben de Sant Jordi. Pero, aun así, cuando llega el día, es precioso. Es una fiesta de la literatura, de los libros. Ver una gran cantidad de gente mirando y comprando libros, y que se haga en la calle voluntariamente, es muy especial. Y nosotros, cuando nos ha tocado vivirlo en primera persona, pues, es muy emocionante. Estar allí, presentar tu libro, y tener contacto con la gente que viene a verte. Sobre todo, la primera vez, que hacía sólo 3 años que estábamos en la red. Había pasado muy poco tiempo y se montó mucho alboroto a raíz de la edición del libro.

Es muy bonito ver que todo el trabajo que haces llega a la gente, ¿no?

Sí, sí. Y esta conexión con el público se puede ver en Sant Jordi, pero, desde Paper de vidre, a pesar de ser una revista digital, siempre, des de que nacimos hemos hecho como mínimo una fiesta, encuentro con los lectores, al año. A veces dos o tres. Y siempre que podemos, hacemos una en Barcelona y otra en Terrassa. Además, hemos combinado la presentación de un libro o la lectura de escritos con música, etc. Que sean actos que vayan más allá de la presentación de un libro en una librería. Que se hagan en lugares más singulares. De hecho, hemos hecho actos en la Jazz Cava de Terrassa, o en el bar Horiginal de Barcelona. Últimamente también hemos establecido colaboración con el Ateneu Candela de Terrassa que hacen un ciclo de cuentos y hacemos que Paper de vidre sea el protagonista de la fiesta final.

Es interesante esta idea de relacionarse constantemente con el lector y la gente, y no dejarlo únicamente para los actos oficiales como puede ser Sant Jordi.

Sí. Paper de vidre es el ejemplo clarísimo de trabajo de hormiguita, de buscar todos los días y semanas y meses del año para hacer cosas. Y no desfallecer, ser constantes. Por lo tanto, nuestro trabajo y nuestra tarea va mucho más allá de los grandes acontecimientos como Sant Jordi u otros. De hecho, ahora publicamos un cuento, miramos de hacerlo cada semana, y cuando no podemos cada dos. Realmente es un trabajo muy constante.

Ahora que me hablas de los cuentos, en 2014 Paper de vidre decide abrir una nueva etapa y dedicarse exclusivamente al cuento. ¿Por qué?

Paper de vidre empezó en Internet cuando casi no había contenidos en Internet, y el simple hecho de estar con una propuesta literaria y cultural ya era un hecho distintivo. Era un terreno más o menos virgen. Éramos de las pocas revistas que estábamos en Internet. Esto, con los años, dejó de ser así. Todo el mundo fue instalándose en Internet y llegó un momento en que nos planteamos el hecho de volver a diferenciarnos del resto, porque Internet ya estaba lleno de propuestas generalistas como la nuestra. Fue volver a los orígenes, y buscar como podíamos diferenciarnos otra vez. Vimos, con Tina Vallés, que no había ningún espacio, en Internet, sobre todo, y probablemente fuera tampoco, que estuviera especializado únicamente en el cuento. En cambio, por ejemplo, en el mundo anglosajón, hay revistas de referencia que publican cuentos, y autores consagrados que publican compilaciones de cuentos, etc. Aquí en Cataluña, algunos libros de cuentos de Víctor Català también habían sido publicados en novelas, por lo tanto, tradición había. Pero en aquel momento no había ningún espacio dedicado al relato corto de ficción.

Por lo tanto, ¿la decisión es puramente estratégica, en el sentido que buscáis un nuevo nicho de mercado, o hay algo más?

Este es un factor, sí. Pero no es el único. Otro de los factores decisivos es que, desde los orígenes, en Paper de vidre intentábamos buscar voces que en la perspectiva y en su forma y fondo fueran innovadoras y tuvieran personalidad. Que se diferenciaran de otros contenidos, en cuanto a la forma y el fondo. A medida que fuimos trabajando en Paper de vidre nos dimos cuenta que el cuento es una pieza en qué esto se puede ver de una forma mucho más clara y diáfana que en otros géneros. En un artículo es mucho más difícil ver las singularidades de la voz de un autor respecto de las otras. En cambio, en un cuento la posibilidad de crear e inventar diferentes perspectivas, estilos y temáticas es mucho más amplia. Finalmente, el último factor es que el peso de los editores, en esta segunda época de Paper de vidre, decidimos que sería mucho más grande. Tanto Tina como yo, hacemos mucho trabajo de leernos los textos y decidir si son publicables o no, qué calidades tienen, porque merecen ser publicados, etc. Nos lo cuestionamos nosotros mismos, intentamos explicárnoslo, y, de hecho, tenemos la regla no escrita que para ser publicado en Paper de vidre el cuento nos tiene que gustar a los dos.

Después de estos tres años de trabajar con el género del cuento, ¿cuál crees que es su situación dentro del sector literario catalán?

El cuento, como otros géneros y como pasa a veces con varias modas en la literatura, ha ido oscilando en los últimos tiempos en la literatura catalana en cuanto a su difusión y a los escritores, etc. Hay unos cuantos escritores de referencia como Rodoreda, Víctor Català o Pere Calders. Y después, probablemente hubo un vacío hasta los años 80 cuando se creó el boom del cuento con Quim Monzó, Sergi Pàmies, que hicieron que el cuento fuera muy popular y un material literario de calidad. Llegados a los años 2000, estos autores ya habían publicado mucho y quizás hubo un momento de bajada, y ahora coincidiendo con que nosotros lanzamos nuestro portal, creo que hay una cierta recuperación del sector. Y a pesar de que, ni mucho menos, es el género más importante, respecto a edición y a opción de los lectores, sí que diría que hay una cierta reactivación.

Después de estos tres años, ¿qué papel crees que tiene Paper de vidre en la subsistencia del cuento en Catalunya?

A ver, no me atrevería a decir, ni mucho menos, que se ha producido gracias a nosotros esta recuperación. Más bien ha coincidido. Probablemente que nosotros nos pusiéramos a ello indica que más o menos éramos conscientes de que había algunos autores que empezaban a apostar por el género corto. Y que eran apuestas contundentes por aquel género porque creían que era digno y que se le podían dedicar esfuerzos. Paper de vidre es una pieza más que ayuda a hacer que las editoriales se fijen en los autores. Por ejemplo, autores que han publicado con nosotros al cabo de poco tiempo han publicado libros de compilaciones de cuentos. Marta Orriols es un caso muy claro. Probablemente, ella habría hecho el mismo recorrido sin nosotros, pero contribuimos, quizás a que estos procesos se aceleren y propiciamos estos espacios de encuentro, virtuales a veces, entre autores, traductores, gente del sector, críticos, etc.

Antes comentabas que el cuento actualmente vive una época de bonanza, pero, aun así, es un género que no llega a todo el mundo. ¿Qué crees que le falta para abducir más al lector?

Es una pregunta difícil de contestar porque diría que, tanto por parte de los lectores como por parte de los editores, aquí en Catalunya, e incluso en el estado español, el cuento no se considera como el género literario más importante. Parece que hasta que un autor no publica una novela, que es el género importante aquí, no se le promociona y no tiene la atención de los medios. Y por parte de los lectores, un poco pasa lo mismo. Hay lectores que no se sienten atraídos por los libros de cuentos. Incluso, a veces cuando dices que harás una lectura de cuentos te dicen: “Ah, infantiles”, y tú dices: “No, no, para adultos”, y te responden: “Ah, ¿pues eróticos?”. O sea, el cuento que no sea ni infantil, ni en este caso erótico, parece que el lector no lo tenga muy presente. No sabría decir exactamente el porqué. Porque en otros países funciona muy bien, y un libro de cuentos de según qué autor tiene tanto prestigio como una novela. E históricamente en la literatura, los cuentos de Edgar Allan Poe o de autores norteamericanos tienen todo el peso y reconocimiento de la crítica y de los lectores. Se ha producido este fenómeno que se atribuye a la novela unas cualidades superiores.

Es cuanto menos extraño, y teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad estresada donde la gente acostumbra a leer poco y a hacerlo en periodos cortos de tiempo: trayectos de metro o de autobús, salas de espera, etc. En este caso, seguramente nos sería más fácil leer compilaciones de cuentos que novelas de 500 páginas.

Sí, sí. Y más, teniendo en cuenta este tiempo que vivimos de fugacidad y en que nos cuesta encontrar tiempos para leer, porque hacemos muchas cosas. El cuento sería un género propicio. Bien, quizás con esta reactivación conseguimos que se vuelvan a leer más cuentos. Es verdad, pero, que el cuento cuando es escrito y tiene calidad necesita atención. Hay la opinión de lectores y de críticos que necesitan mucha más atención, no para leer un cuento, pero sí un libro de cuentos, que una novela. La novela tiene una continuidad y tiene pasajes en los que puedes desconectar un poco y después ya te volverás a zambullir. Son 40 páginas en que casi las situaciones no cambian y en que la lectura se hace más fluida. El cuento tiene detalles muy vivos, chispas que te hacen abrir mucho los ojos, y casi cada frase es interesante y no te puedes perder ninguna para entenderlo y entender todo el sentido. Entonces necesita más atención. Un cuento por sí solo se puede leer en un tiempo breve, pero una compilación de cuentos sí que necesitas más atención que una novela de la misma extensión.

Explícanos un poco las particularidades del cuento, puesto que es un género un poco desconocido y que a menudo asociamos a la niñez.

Es complicado. En enero, precisamente hubo una mesa redonda, aquí, en la entidad Amics de les Arts i Joventuts Musicals, en que se trataba esto. Y bien, el cuento viene a ser una pieza breve, literaria...

Por ejemplo, ¿cuándo un relato se considera cuento y cuándo se considera novela?

Ah. Es complicado. Vendría marcado básicamente por la extensión. Yo creo que, en un libro, de 20 a 30 páginas sería el máximo. Más de 30 páginas yo creo que ya se escapa un poco. A pesar de que, por ejemplo, Alice Munro tiene cuentos largos. Pero a veces, a un cuento muy largo se le llama nouvelle. Además, yo creo que hay elementos, más allá de la extensión que te permiten ver si un relato es un cuento o una novela. La capacidad de dibujar situaciones y escenas y de insinuar los retratos de los personajes y lo que les pasa sin profundizar cómo harías en una novela. En un cuento insinúas más, apuntas, creas situaciones y no profundizas en el contenido o en el retrato psicológico, por ejemplo, de los personajes. A pesar de que hay diferentes tradiciones. Pero, yo creo que iría por aquí. Conseguir que el lector perciba unos indicios. Y quizás, de manera mucho más marcada que en la novela, el autor deja espacio para la interpretación.

Tú eres una persona que de formación profesional no tienes nada que ver con el mundo de los cuentos. ¿Cómo llegas hasta ellos?

A ver, Paper de vidre lo empezamos cuando yo tenía 28 años, por lo tanto, muy jóvenes. Yo había sido lector desde siempre. Pero es verdad que hice una formación universitaria diferente, cursé económicas. Pero a mí me gustaría reivindicar que escoger una formación concreta no tiene por qué significar que te olvides de las otras opciones de conocimiento. Eso es una falacia. Antes muchos escritores eran abogados o economistas, etc. Por lo tanto, este interés general por el conocimiento y por las disciplinas artísticas yo creo que tanto puede venir si has hecho una formación en ciencias o en letras. Precisamente, una de las cosas que hablamos con Tina es que para ser escritor va bastante bien que tengas una profesión diferente. Que en el caso de Tina puede ser, por ejemplo, traducir y corregir. Pero no eres escritor. El escritor profesional probablemente es la aspiración de cuando empieza, pero tenemos bastantes casos que cuando acontecen profesionales quizás los libros acaban siendo demasiado por encargo y pierden chispa. Yo creo que es bueno ver la vida desde otra perspectiva y después escribir.

Para acabar, te pido que escojas una palabra.

Hombre, yo diría Paper de vidre, pero cómo no es una palabra diré pulir. Porque está muy relacionado con uno de los significados de Paper de vidre. Paper de vidre en su origen ya de entrada remitía en el aspecto del papel de lija más tradicional, que se usa para pulir superficies, y lo que queríamos transmitir es que con la herramienta de la escritura se podrían pulir todos estos aspectos de la realidad que no nos gustaban o sobre los cuales era necesaria hacer una cierta pulcra. Pero, no únicamente esto, sino que en aquel momento Paper de vidre era la pantalla de ordenador. Porque las pantallas estaban hechas de vidrio.

Texto: Pau Franch

Fotografías: Albert Gomis

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